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Aunque todos le conocían como Miguel de Molina, su verdadero nombre
era Miguel Frías de Molina. Nacido en Málaga, 1906. De familia humilde,
Miguel estudió en los salesianos, de donde terminó expulsado e
ingresando en un reformatorio, pero no tardó mucho en decidir abandonar
Málaga y llega a Algeciras consiguiendo trabajo en un burdel regentado
por «Pepa la Limpia», llamada así por mantener el local como los chorros
del oro y sin que allí se produjese nunca ningún escándalo. Miguel es
contratado para ayudar en la limpieza del burdel, hacer la compra y
cocinar.
Fascinado por el mundo del espectáculo comenzó formando parte de algunas
compañías de segunda fila, actuando en locales de poca categoría, al
tiempo que realizaba otros trabajos.
En este tiempo Miguel de Molina no tenía repertorio propio, sino que
interpretaba versiones de coplas de otras artistas, sobre todo Concha
Piquer, Estrellita Castro o Imperio Argentina.
Miguel de Molina interviene en la obra El amor Brujo, de Manuel de
Falla, con Antonia Mercé La Argentina., en el papel del espectro.
Dos canciones son estandarte de Miguel de Molina, aunque ninguna de las
dos fue estrenada por el. Ojos verdes, creada por los maestros Valverde,
León y Quiroga. Miguel de Molina contaba que esta copla nació en el Café
Granja de Oriente, en Barcelona, donde se encontraban Rafael de León,
Federico García Lorca y el propio Miguel. Parece ser que la base de la
canción la contó Lorca, al que siguieron los demás. Pidieron a Rafael de
León que escribiera una canción con la historia y Miguel de Molina se
ofreció para estrenarla cuando estuviese confeccionada. Al final la
canción no fue Molina quien la estrenó, sino una cantante llamada
Blanquita Suárez. Más tarde Miguel de Molina hizo una versión de la
copla y Concha Piquer también la incorporó a su repertorio.
Aunque quizás la copla más interpretada por Miguel de Molina sea La bien
paga, de Perello y Mostazo. Pero tampoco La bien paga, fue estrenada por
Miguel, sino que lo hizo otra cantante llamada Pastora Solís, pero al
gustarle tanto la copla la incorporó a su repertorio y la cantó miles de
veces.
Otras coplas que tenía en su repertorio La tarara, María Jesús, La hija
de don Juan Alba, Los piconeros, Antonio Vargas Heredia.
No podemos dudar que Miguel fue el creador de un estilo propio con
chaquetilla blanca y pantalón ajustado, cuando no con una torera de
lentejuelas o con blusa roja de lunares, completando el atuendo con un
sombrero de ala ancha.
Solía cantar acompañado de alguna bailarina a la que cantaba las
historias de amor de sus canciones, mientras la bailarina bailaba a su
alrededor.
Miguel consigue por fin triunfar en Madrid, aunque será en Valencia
donde de verdad llega a conseguir su madurez artística que rompe el
estallido de la guerra civil, que le coge rodando su primera película en
Barcelona, aunque nunca será estrenada y él vuelve a Valencia donde
compra una casa para vivir con su madre.
De ideología izquierdista, vivió la guerra civil española en el bando de
la República, lo que le provocó enormes dificultades tras la victoria
del otro bando.
Después de ganar Franco, Miguel de Molina recibe la visita de un
empresario, miembro del Movimiento, quien le obliga a firmar un contrato
para actuar por toda España a cambio de 500 pesetas por actuación,
cuando anteriormente llegó a cobrar 5.000. Además le informa que si no
acepta estas condiciones no se le permitirá trabajar y se le pasará
factura por haber cantado para las tropas republicanas.
Cuando lleva un año junto a otra compañera actuando para este
empresario, aunque el sabe perfectamente que detrás existe otra persona,
otra persona mucho más importante, decide que no va a renovar el
contrato y así lo informa a su contratante y esa noche después de la
actuación se encuentra con la sorpresa de que tres que le obligan a
subir a un coche al decirles que son policía y tienen la orden de
llevarles al Paseo de la Castellana, a la Jefatura Superior de Policía.
El vehículo no llega a la jefatura, sino que llegará a un descampado
donde Miguel de Molina es brutalmente torturado: le arrancan el pelo a
jirones, le rompen varios dientes y le desfiguran completamente la cara
mientras le gritan «esto por rojo y maricón».
Las vejaciones sufridas a manos de los vencedores le llevaron al exilio
en 1942 a Argentina y, aunque regresó a España y vivió en México, acabó
sus días el 4 de marzo del año 1993 en su casa bonaerense. |
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