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Siempre hablamos de términos como Copla,
Tonadilla, Canción Española o Canción Andaluza. En estos
momentos es un tipo de música que componen e interpretan todos
los cantante y que escuchamos todos, aunque seamos los más
modernos del pueblo. Claro que eso no ha ocurrido siempre y así
no hace mucho que lo de escuchar una Copla era poco menos que
algo clandestino y se corría el riesgo de ser insultado por
caduco, trasnochado, antiguo, cateto, cuando no se identificaba
con un régimen que no tenía nada que ver con la copla y que
incluso también se dedicó a censurar algunas de ellas. Esta
misma forma de pensar se llevaba a los interpretes y lo de
utilizar el término folclórico de forma despectiva, como un
insulto, era lo mas normal del mundo.
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La tonadilla, antecesora de la Copla,
surge en España en el siglo XVIII como reacción al predominio de
la moda francesa en el teatro y la italiana en la música. Este
tipo de copla se interpretaba en los salones y fiestas privadas,
llamándose a las cantantes tonadilleras. Gozaban estas artistas
de gran fama, dando lugar en muchos casos a leyendas y
canciones. La copla como tal nace en los primeros años del siglo
XX, con el esplendor del cuplé y como continuación de la Tona o
tonadilla que era una canción corta, alegre , ligera e
interpretada con guitarra que se cantaba en algunos teatros en
los entreactos. La mezcla de los espectáculos teatrales de los
años 20 y la música da lugar al nacimiento de la copla.
Figuras destacadas escribir tonadillas son Blas de Leserna,
Pablo Esteve o LuEntre, y como interprete la mas destacada es La
Fornarina.
El caso más conocido es el de María Antonia Vallejo Fernández,
"La Caramba". Rafael de León en su copla "La Caramba" escribe:
Lo cierto es que María
Antonia
renegó de los madriles
y cambió el traje de maja
por unas tocas monjiles...
Los cafés cantantes y cabarets eran lugares donde se podía
escuchar a los maestros del flamenco, -hay incluso nombres casi
legendarios- a cupletistas de voces atipladas y carnes generosas
y a las bailaoras de nombres sonoros como la Malena y la
Macarrona. El café concierto Novedades, el Tronío y el Kurssal,
son protagonistas de algunas coplas:
Bailaba la Macarrona
en el Kurssal de Sevilla,
cuando lo hacia por tangos
corría la manzanilla...
Tal vez la más internacional de nuestras cupletistas,
tonadilleras, Raquel Meller cantaría por el mundo "La
Violetera", "El Relicario" o "Flor de té" convirtiendo en
devotos a casi todos los intelectuales de la época: Manuel
Machado, Mariano Benlliure, Joaquín Sorolla, Rusiñol, Pemán,
Marquina, González-Ruano, Eugenio D'ors, Aldous Huxley, Charlot
o Rodolfo Valentino.
Pisa morena,
pisa con garbo,
que un relicario,
que un relicario te voy a hacer...
Otras dos mujeres aparecen en la escena: Imperio Argentina y
Doña Concha Piquer, ésta última de la mano de Quintero, León y
Quiroga, con éxitos como "Ojos Verdes", "La Parrala", "A la lima
y al limón", "No te mires en el río" o "Tatuaje", convirtiéndola
en la indiscutible señora de la copla.
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver...
Vino la guerra y, como toda guerra civil, partió la familia de
la copla en dos: Miguel de Molina y Amonita Colomé cantaban en
el frente "rojo" y Concha Piquer y Celia Gámez lo hacían en el
de los nacionales.
.. .Mas de pronto se escuchó
un gramófono sonar:
callad todos, dije yo
y un pasodoble se oyó
que nos hizo suspirar..,
Pasan los años de la guerra civil, convirtiendo las "mancebías"
en "quicios de mi puerta un día", sin embargo las coplas
continuaban teniendo letras ambiguas y heterodoxas de "otras",
de amor prohibido, "oscuras clavellinas que van de esquina en
esquina", o salvaoras" que pierden pa to la vía al que de tí se
enamora".
Apoya en el quicio de la
mancebía,
miraba entenderse la noche de mayo.
Pasaban los hombres y yo sonreía,
hasta que a mi puerta paraste el caballo...
Un mundo dónde se amaba, se odiaba, se reía, se soñaba, se
lloraba con Lola, Estrellita, Juana, Mari Fe, Miguel, Antonio,
Juanito...
Un mundo de coplas con sabor a madres cantando delante de un
lebrillo y a pastillas de jabón verde.
Un mundo de coplas que parece que en los últimos años recupera
su protagonismo, al olvidar que no representa un régimen, sino
una época.
Unos decían que sí,
otros decían que no
y para más que decir
la Parrala así cantó:
que sí, que sí, que sí
que a la Parrala
le gusta el vino...
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La Bella Otero |
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| La Chelito |
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| La Fornarina |
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