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Hoy
me apetece contar un recuerdo que me vino hace
unos días.
Para
mi siempre había sido un personaje especial el
Capitán Trueno. Desde pequeñito he tenido un
recuerdo de esos tebeos, aunque nunca me había
parado a pensar en la razón de esa predilección.
Incluso
recuerdo que hace unos años me compre una
colección completa, compuesta por 18 tomos con
las aventuras. Eso ocurrió hace seis o siete años,
los compré, los estuve mirando, incluso leí
algunas de sus aventuras, pero al final
terminaron en la estantería sin que volviera a
abrirlos.
Un
domingo, no hace muchos días, estaba en internet
y no se como entre en una página que tenía un
enlace a una página del Capitán Trueno y
curioso entré
en ella y estuve mirándola, primero de
forma distraída y luego con mas detención. Poco
a poco me fue absorbiendo y conforme iba leyendo
me comenzaron
a venir los recuerdos, unos recuerdos que tenía
medio dormidos. Cogí los dos primeros tomos de
la colección que y comencé a mirarlos y luego a
leerlos con mas detención. ¡Coño, fueron un
catalizador porque los recuerdos comenzaron a
fluir!.
Sevilla,
sanatorio de San Juan de Dios, una cama y en ella
un niño de ocho o nueve años mas aburrido que
una ostra en una tarde sábado.
-¿Cuándo
traerán los tebeos?.
-
Antoñito, ahora, ahora. Que pesadito eres.
Recuerdo
un montón de tebeos,
un montón, una montaña diría yo, enorme
de tebeos de todas clases y colores que iban
repartiendo entre todos los niños que estábamos
en la enorme sala de mas de cuarenta camas donde
otros tantos niños pasábamos días, semanas y años
eternos que solo se hacían mas cortos gracias a
las visitas de los padres los domingos por la mañana,
la lectura que el hermano Alejandro hacía de
Guillermo Tell los lunes y miércoles y los
martes, jueves y sábados de Capitán Trueno.
-
¿Ya empezamos otra vez con el Capitán Trueno?.
Pero si hay un montón de tebeos de todas clases.
Venga que no puedo esperar tres horas a que tu
rebusques.
-
Espera, espera hermano. Espera que estoy buscando
a ver si encuentro el álbum grande que no he leído.
-
Venga date prisa que los demás están esperando.
Aprendí
a leer, a jugar, a fantasear a imaginar junto al
Capitán Trueno, a Goliat, Crispín y Sigrid. ¡Dios
que buenos ratos!.
Seguramente
algunas personas pensarán que me conformaba con
muy poca cosa, con cinco o seis tebeos apaisados
o con un álbum grandote del capitán, pero para
mi era la felicidad o por lo menos ahora lo
recuerdo como la felicidad. La felicidad de un niño
de ocho años, un niño que aunque no era
infeliz, tampoco tenía muchas cosas para poder
ser como los demás niños.
Así que ahora cuando estos
recuerdos han llegado a mi tengo que agradecer a
los autores que me dieran esos ratitos de
felicidad, ah y que me enseñaran a leer y puede
que muchas mas cosas, de ello estoy convencido. |